Hoy es uno de esos días en los que la lágrima está a punto de caerse en mi café. Uno de esos días en los que he guardado la tristeza detrás del párpado que, débil, tiembla.
Hoy es uno de esos días en los que, inseguro e incapaz, descontento e infeliz, he permanecido durante horas ante el espejo tratando de hacer de mi cara un rostro al menos digno de ser mirado y no lo he conseguido, y ahora echo una pastilla dentro de la pequeña taza y doy vueltas a la cucharilla, buscándole sentido al molesto sonido.
Voces, toses, humo... y mi labio comienza a imitar al párpado. Lo muerdo, intentando disimular.
Es, cuanto menos, curioso. Ha pasado ya tanta gente junto a mí, tanto por el pasillo de la cafetería a mi izquierda como por la acera de la calle tras de la cristalera a mi derecha... y nadie ha reparado en él. Quizá ya no signifique nada. Quizá todos sientan lo mismo que yo y sólo nos diferencie el hecho de que yo ya no puedo aguantarlo.
Esta mañana, cuando me miraba en el espejo, busqué formas de acabarla. No sabía qué final ponerle. Pensé: "¿Qué mejor sitio para acabar una historia que donde empezó?", y seguramente haya cientos de respuestas a esa pregunta, pero ninguna me importa, pues ya he tomado una decisión. El cuchillo descansa sobre la mesa, sorprendentemente sin llamar la atención, junto al café aún caliente. Me lo bebo de un trago.
"Aquí empezó, ¿recuerdas? Lo más seguro es que ya ni te importe." No, seguro que ya no le importará.
Yo sólo sé... Sólo sé... No sé. Hace calor aquí. La gente no repara en él, la gente tiene más valor que yo, la gente tiene más aguante. Pobre desgraciado, ¿no dijiste que nunca lo harías? ¿Dije eso? No sé.
Pensaba en cómo acabar la historia. No sabía. ¿Dónde? Eso sí: en el Café Voltaire, entre el humo y las toses. Aquí acabará, pues tomé mi decisión...
Siento... Arde...
Se me escurre el cuchillo de las manos. Ahora sí llama la atención, en el suelo. Oigo un grito.
Estúpida.
"No se preocupe, tomé mi decisión". ¡No será con cuchillo!
Tomé mi decisión. Nunca mejor dicho. Me la tomé con el café.
3 de diciembre de 2008
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