Ruge agitado el cielo en esta noche
de tempestuosas tormentas en gris
Limpia grácil su lengua el carmín
y los árboles susurran su nombre
Consideraría palabras torpes
las que buscan describir mi sentir
y en un soneto tan corto escribir
lo que no lograron más de mil voces
Con aliteración y con rodeo
trato de considerarme poeta
mientras mi pluma no llega a bufón
De los juglares, eso sí, el primero.
Cierre el cielo sus níveas compuertas
para aquélla cuyo carmín limpió
Edward Wallace
5 de noviembre de 2008
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